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Las matemáticas y los penaltis

Escrito en: Calcio Romantico el 7 de November, 2012

 

Quizás todos los hinchas están de acuerdo en una sola cosa: el fútbol es imprevisible. Nadie puede negar que lo bonito de este deporte es que un mal despeje se puede transformar en gol o que un zapatazo pueda convertirse en un pase en profundidad. Durante los noventa minutos no hay nada seguro, no hay ciencia “exacta” que pueda prever que sucederá en el terreno de juego.

Pero también existe en muchos investigadores la tentación de querer que ciencias como las matemáticas o la estadística entren en estudios que conciernen al fútbol. Una tentación que muchas veces se basa en la simple idea que una cualquier cosa dicha a través de una formula o expresada con un porcentaje resulta mas creíble que el mismo concepto expresado con palabras. Un partido de fútbol es un macrofenómeno demasiado complejo para ser analizado de manera satisfactoria, entonces lo mejor es restringir el campo de investigación y dedicarse únicamente por ejemplo a los penaltis, una parte importante del fútbol pero que acontece con el juego parado y que implica solo dos jugadores, un portero y un lanzador. Pero incluso esta restricción no es una garantía de obtener resultados: portero y jugador se influencian entre ellos, mientras cada equipo de investigadores debe forzosamente centrarse en las emociones, del modo de razonar de uno de los dos.

De esta manera algunos de los investigadores de psicología esparcidos por el mundo han preferido ocuparse de la soledad del portero. Por ejemplo, la Universidad de Hong Kong ha publicado una investigación en la cual se explica estadísticamente que si el portero se mueve entre 6 y 10 centímetros del centro de la portería, dejando uno de los lados descubierto, tendrá mas posibilidades de parar el penalti lanzándose al lado opuesto. Por otra parte, investigadores de la Universidad de Chichester, en el sur de Inglaterra, han establecido que el portero tiene más probabilidad de parar el lanzamiento si va vestido de rojo, a causa de la sensación de peligro que provoca dicho color. En cambio, los compañeros de Exeter sugieren que los porteros deben mirar las caderas del lanzador en el momento de golpear el balón para adivinar hacia que lado tirarse. Otros equipos se ocupan de la soledad del lanzador. Algunos investigadores en psicología de la Universidad de Amsterdam han realizado un estudio que muestra como>los porteros, cuando están en situación de stress o cuando su equipo esta por debajo en el marcador, se lanzan predominantemente hacia su derecha.

Penalti de Shearer ante Argentina

Pero la “investigación” que absolutamente debe disipar cualquier duda de los lanzadores fue financiada en previsión del Mundial de Alemania 2006 (¡escuchen bien!) por los corredores de apuestas de la agencia Ladbrokes y realizada por el profesor David Lewis de la Universidad de John Moores de Liverpool, citado como matemático en los artículos que hablan sobre dicha investigación, aunque el único matemático de Liverpool que responde a tal nombre y del que haya un rastro en la red enseña en otra universidad y normalmente se ocupa de la fusión catalizada por muones, sea lo que sea.

El equipo de Lewis propone la siguiente formula matemática para el penalti perfecto:

(((X+Y+S)/2)x((T+I+2B)/4))+(V/2)-1

En ella están incluidos todos los factores que influyen en el disparo, como el número de pasos, la posición del pie, el modo de golpear el balón, el tiempo de reacción del portero y alguno más. Aunque si no hemos sido capaces de entender como interpretar el valor numérico obtenido, la respuesta sería esta: tiro a media altura a uno de los lados del portero, una carrerilla corta (entre 4 y 6 pasos), golpeo seco y velocidad entre los 90 km/h y los 104 km/h. Ademas de escribir la formula, Lewis propone como modelo del penalti perfecto la pena máxima lanzada por Alan Shearer contra Argentina en el Mundial de 1998. Una pena que ese día Shearer se guardó el secreto y no dijo nada a Ince y Batty e Inglaterra fue elimina en los penalties, dejando la clasificación a los cuartos de final a la albiceleste de Passarella.

Debido a la poca moralidad de los comitentes no sorprende el hecho de que no se haya escrito ningún artículo científico sobre esta “investigación” y que en compensación hay tenido gran difusión mediática. Y no es de sorprender que los ingleses hayan perdido también en los penaltis contra Portugal en el Mundial de 2006 y contra Italia en la Eurocopa de 2012.

Vujadin Boskov apostillaría diciendo “penalti perfecto es cuando jugador marca”. Y el tío Vuja tiene siempre razón. Cuando el balón toca las redes, sea como sea, el gol modifica el resultado. Además hay tantos penaltis extraños, imprevisibles, innovadores y locos que evitarían cualquier ecuación o estadística: el sutil toque de Panenka, el penalti lanzado con dos pies de Palermo, el penalti indirecto de Johan Cruyff y Jesper Olsen, el tiro con el pie contrario de Ezequiel Calvente contra Italia sub 19 o el penalti realizado con el tacón por Francesco Totti en un entrenamiento.

No hay ninguna duda, estas matemáticas no sirven para lanzar los penaltis.

Anexo:

Factores de la ecuación:

B – Posición del pie al golpear
I – Tiempo entre que el portero se mueve y se chuta el balón
S – Número de pasos para la carrerilla
T – Tiempo entre colocar el balón en el punto de penalti y el golpeo.
V – Velocidad del balón al golpearlo
X – Posición horizontal del balón respecto al centro (eje X)
Y- Posición vertical del balón con respecto al suelo (eje Y)

Víctor Gómez Muñiz

Federico Greco

# Artículo original del blog Calcio Romantico

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